La Insuficiencia renal crónica es una pérdida progresiva e irreversible de la función renal que se prolonga durante meses o años, de modo que los riñones ya no son capaces de llevar a cabo adecuadamente su función de depurar la sangre de sustancias tóxicas. Varias enfermedades pueden dañarlos, las principales son la Diabetes mellitus, Hipertensión arterial, Malformaciones urinarias, Obesidad. Existen 4 estadios de la enfermedad con diverso grado de gravedad (Estadio I, Estadio II, Estadio III, Estadio IV, Estadio V: Insuficiencia renal terminal). Cuando el paciente se encuentra en el Estadio V y según el criterio de su nefrólogo necesita una opción de tratamiento que sustituya la función de sus riñones enfermos.

Opciones de terapia sustitutiva

Existen tres diferentes tratamientos disponibles para reemplazar las funciones renales:

1. Diálisis peritoneal

2. Hemodiálisis

3. Trasplante de riñón

La Hemodiálisis es un procedimiento que sirve para purificar y filtrar la sangre por medio de una máquina, permitiendo librar al organismo temporalmente de desechos nocivos (urea, creatinina) de sal y de agua en exceso, ayuda a controlar la tensión arterial, el balance adecuado de electrólitos (potasio, sodio, calcio), bicarbonato y mejorar la anemia. Es una modalidad terapéutica como método sustitutivo de la función renal que hoy permite una buena calidad de vida en los pacientes con Insuficiencia renal y que a largo plazo determina la calidad de la vida del enfermo y su supervivencia. Se realiza tres veces a la semana con una duración de 3 a 4 horas. Durante el tratamiento el paciente puede leer, escribir, dormir, conversar o mirar televisión.

Acceso para hemodiálisis

Para realizar la hemodiálisis se necesita un acceso especial a la sangre. Hay tres tipos posibles:

1. Fístula - Se realiza una conexión entre una arteria y una vena mediante cirugía menor. Es aconsejable preparar una fístula al menos un mes o dos antes de comenzar con el tratamiento hemodialítico.

2. Injerto - Es un vaso artificial sintético colocado bajo la piel uniendo una arteria y una vena por cirugía menor.

3. Catéter - Un catéter, sea temporal o permanente, se inserta en una vena. No se retira hasta que pueda ser utilizada la fístula. No se necesitan agujas ya que el catéter se conecta directamente al riñón artificial.

Tecnología de hemodiálisis

Para poder realizar esta técnica es necesario extraer sangre del organismo del paciente y hacerla circular hacia el filtro de diálisis (dializador). En la diálisis la sangre está cargada de sustancias tóxicas y el líquido de diálisis no las contiene, por lo tanto, esta diferencia de concentración de un lado al otro es lo que determina el paso de sustancias desde la sangre al líquido de diálisis que se encuentra en el dializador.

Membrana semipermeable

Durante la Hemodiálisis, una membrana semipermeable separa la sangre del líquido de diálisis, por lo que los productos de desecho, el agua, los electrólitos y otras sustancias pasan desde la sangre al líquido de diálisis (y algunas veces en la dirección opuesta) mediante un proceso llamado: Difusión. El movimiento de los productos de desecho y otras sustancias depende de la permeabilidad de la membrana, el tamaño y la estructura de dichas sustancias, la constitución del líquido de diálisis y de la cantidad de sangre en contacto con la membrana.

Sangre en contacto con la membrana

Cuanto mayor sea la cantidad de sangre en contacto con la membrana, mayor será la eficiencia del tratamiento de diálisis. En la hemodiálisis con Máquina Fresenius 4008S clásica, el aporte de sangre se controla y se ajusta en dependencia del paciente.

Líquido de diálisis

Permite eliminar los productos de desecho de la sangre y contiene varias sustancias que ayudan a corregir los desequilibrios que se producen como consecuencia de la Insuficiencia renal crónica terminal.

Objetivo de la Hemodiálisis

Es eliminar los productos de desecho y el exceso de líquido, corregir los desequilibrios de los electrolitos y corregir el pH del organismo.